La rutina

23mar11

El ser humano es un animal de costumbres.

¿Hasta que punto?

¿Se podría decir que esa costumbre supera a la emoción?

En muchos casos, no queda otra que un rotundo sí.

Empezando por un servidor. ¿No habéis temido hacer algo por las consecuencias que tiene? Pues en ese momento entra en conflicto la emoción con la rutina. ¿Miedo al cambio o amor por lo recurrente?

¿Y que pasa cuando dejamos algo, ponemos distancia? Ya sea algo completamente prescindible, como un blog, o algo realmente trascendental, como una persona especial.

Que esa distancia acaba venciendo a la fidelidad, en la absoluta mayoría de los casos. Excepto en los casos en los que vence la emoción. Cuando amas a alguien, cuando la emoción supera a la rutina, en esos casos, se rompe con lo habitual.

Quizá debiéramos ser más emocionales, quizá no. Cuanto más emocional, más riesgo. Porque, en cuestiones de estadística, la lógica vence a la emoción en una amplia mayoría de los casos. Y la lógica es recurrente. Y cuando te acercas a alguien, solo la emoción te impide ver que esa persona puede no dar el paso. Puede no querer romper con la rutina. Pero puede que eso sea mejor que ser lógico. Porque la lógica te hará temer. Te hará temer el cambio. Ya sea para bien o para mal.

Aún recuerdo a un gran amigo. Ha sido determinante en lo que soy ahora, lo vea o no. Y ni ahora es lo mismo que fue, ni jamás volverá a serlo. Una amistad cercana a la fraternidad. Una amistad de esas entre un millón. Un amigo con mayúsculas. Un amigo de los que te reconfortan con su presencia. Y las circunstancias lo cambian todo. Distintos institutos, distintos círculos, distintas posturas. Y lo cómodo es seguir con la rutina. Evitar gritar, intentar cambiar. Adaptar la rutina a la emoción. Y sentarse a ver como algo que creías indestructible se convierte en recuerdos. Recuerdos de tardes perdidas. Confidencias compartidas. Aspiraciones rotas. Pero lo cómodo es sentarse. No levantar la voz contra una lógica que te da besos envenenados.

Aún recuerdo esas miradas que me ardían, esos silencios incómodos. Esa imaginación que volaba, te llevaba a la luna. Tan lejos como yo estaba de interponer los sentimientos a la lógica. Ver que todo cuadra en tu mente, pero saber que el mundo tiene sus propios planes, y solo los seres emocionales son los que vencen. Los miras, desde la distancia. Una fría y lógica distancia. Y sabes que todo va bien. Pero que todo va mal.

Y son solo dos ejemplos de lo que ocurre cuando nuestra querida lógica toma el control. Cuando nos acostumbramos a su silenciosa presencia. Nos da miedo que nos lata el corazón, nos da miedo que nos tiemblen las manos, nos da miedo el cambio.

Somos capaces de olvidar, de abandonar, de distanciarnos, por comodidad. Porque es más fácil tapar un agujero que trepar una montaña. Es más fácil hacer que todo siga igual a cambiarlo todo por un sentimiento, una emoción.

Me ha quedado un royo filosófico bien tocho. Se me ha ido un poco la mano, no pretendía ahondar tanto en el tema, ni mucho menos en lo referido a mi. Pero deseo, y espero, que sirva de ayuda, tanto para mi, como para cualquier posible lector.

Y poco más. Quien me diría que volver a hablar con una amiga que hacía tiempo que no veía acabaría en esto, comentario de Pijus Erectus mediante(solo pretendía satisfacer su comentario con una entrada trascendental más). Gracias a ambos, puede que sea el empujón que necesitaba, no solo para continuar el blog. Espero que le agrade esta entrada. Creo que es la más larga que he hecho. Ojalá que no sea la última. Intuyo que no sigue una linea argumental lógica, pero hago todo lo que puedo con el material del que dispongo.

Tenía un borrador de esta entrada, aunque no se parece en nada, así que no sé ni que he puesto en la mitad del texto, solo he corregido alguna palabra que no me cuadraba. Voy a colgarla antes de que me lo lea y se me quiten las ganas de colgarlo.

Ahora veo que estos tres últimos párrafos(cuatro, si contamos este), no pegan nada con el texto principal, pero tenía que dar alguna explicación a una pausa de 6 meses, si me queda algún lector, lo siento. Y gracias por estar ahí.

Advertisement


No Responses Yet to “La rutina”

  1. Dejar un comentario

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.