Déjame que te de un consejo
Ah, se me viene a la cabeza una frase de un más que mítico político, Winston Churchill. “Me encanta aprender, pero odio que me enseñen”, igualito que yo…Bueno, a él le conoce la gente, a mi no. Pero es que desde pequeño siempre he odiado ser enseñado. Siempre me llegaba el profesor a explicarme algo y ya lo tenía hecho, las frases que los profesores dejan a medias, las terminaba yo, etc. Si, bastante repelente, con el paso de los años empecé a callarme lo de terminar las frases, me hubiera ganado unos cuantos enemigos de ser el listín de la clase… Y es que soy como una esponja. Cualquier tema en el que ponga un poco de interés, lo exploro hasta el límite, y estando en la época de internet, no tengo muchas trabas. Pero si lo que tengo que aprender depende de alguien, ya la hemos liado. Será el sistema actual de educación, de ir al ritmo de los peores.
Me acuerdo una vez que mi abuelo me intentaba enseñar a jugar al Mús (¿o Mus?). Las reglas básicas ya me las sabía (y las sigo sabiendo, ahora que se acerca la universidad más). Y se puso de mala ostia porque me negaba a jugar enseñándole las cartas, que me dijera que hacer. Creo que ese día me di cuenta lo insoportable que puedo llegar a ser. Pero no lo hago aposta, en años sucesivos, cuando me intentaban enseñar algo, siempre me he reprimido, evitando sacar mi lado oscuro.
Pero si hay algo con lo que no puedo, son con los consejos. Y más si vienen de alguien que no está cualificado para ello. Odio los consejos, las sugerencias, etc. A menos que sea algo que te pidan expresamente. Yo suelo ser un buen aconsejador (a veces me aprovecho de eso), pero me reprimo hasta que no me dicen “¿tu que opinas?¿que me aconsejas?” o cualquier frase similar.
Así que yo os aconsejo que si queréis dar un consejo, lo hagáis con alguien que lo quiere.
Filed under: Personas de las cuales no me acuerdo del nombre hasta un día después de haberlo pensado, Sin Catalogar | 1 Comentario
Te aconsejo que no publiques este tipo de artículos.