Ah, el atontamiento, esa enfermedad contemporánea a nosotros. Provocada en gran parte por La Caja Tonta, que nos lleva a mirar una pantalla sin más objetivo que pasar el rato.

No entiendo como puede tener peor fama un videojuego que este famoso invento. Al menos en un videojuego tú haces cosas, no como en la TV, que te sientas a ver el Sálvame y eres capaz de dejar de pensar 4 horas(bueno, restemos que tienes que pensar  el cambio de canal cuando llegan los anuncios). Y aún criticándolo, muchas veces nos dejamos caer, porque es más fácil que abrir un libro, afilar un lapicero, o buscar enlaces que no estén caídos del juego que queramos bajarnos.

 

Pero no es esa clase de atontamiento a la que un servidor se refiere, no. Sino al atontamiento de nuestros jóvenes(inclúyome). Tantas y tantas veces he recibido charlas dirigidas a toda una clase(especialmente en la universidad), que me cabría una sandía por el ojete. Especialmente dirigidas al mal uso que hacemos de los fondos del estado.

Quizás sea más veraz de lo que pensemos aquello de: “Cada generación es más tonta que la anterior”. De acuerdo, soy más tonto que los de hace 10 años. Puedo creerme que el valor medio de toda mi generación sea peor que el de la de hace 10 años. Pero lo que no entiendo, ni entenderé, es esa manía que tienen los profesores en recordárnoslo.

 

Veo, en el día a día de la universidad, como mis compañeros, alguna excepción en el campo de la música, solo tienen la cultura que les imponen. Los blockbusters del momento, el disco comercial que más ponen en los 40, el programa de la tele que está de moda…

 

Y es una pena que el sistema aborregue a las personas que se supone que tienen que cambiar el mundo, dejándoles nadar en la mediocridad. Muchos de ellos saldrán con una carrera, conseguirán un trabajo, y harán lo que se supone que tienen que hacer. Pero carecen de ambición, de liderazgo, de iniciativa, de opinión.

 

A veces me parece que el mundo feliz que nos narró Huxley no está tan distante de lo que creemos. En fin, como dije en la anterior entrada, nos acomodamos a lo fácil.

 


La rutina

23mar11

El ser humano es un animal de costumbres.

¿Hasta que punto?

¿Se podría decir que esa costumbre supera a la emoción?

En muchos casos, no queda otra que un rotundo sí.

Empezando por un servidor. ¿No habéis temido hacer algo por las consecuencias que tiene? Pues en ese momento entra en conflicto la emoción con la rutina. ¿Miedo al cambio o amor por lo recurrente?

¿Y que pasa cuando dejamos algo, ponemos distancia? Ya sea algo completamente prescindible, como un blog, o algo realmente trascendental, como una persona especial.

Que esa distancia acaba venciendo a la fidelidad, en la absoluta mayoría de los casos. Excepto en los casos en los que vence la emoción. Cuando amas a alguien, cuando la emoción supera a la rutina, en esos casos, se rompe con lo habitual.

Quizá debiéramos ser más emocionales, quizá no. Cuanto más emocional, más riesgo. Porque, en cuestiones de estadística, la lógica vence a la emoción en una amplia mayoría de los casos. Y la lógica es recurrente. Y cuando te acercas a alguien, solo la emoción te impide ver que esa persona puede no dar el paso. Puede no querer romper con la rutina. Pero puede que eso sea mejor que ser lógico. Porque la lógica te hará temer. Te hará temer el cambio. Ya sea para bien o para mal.

Aún recuerdo a un gran amigo. Ha sido determinante en lo que soy ahora, lo vea o no. Y ni ahora es lo mismo que fue, ni jamás volverá a serlo. Una amistad cercana a la fraternidad. Una amistad de esas entre un millón. Un amigo con mayúsculas. Un amigo de los que te reconfortan con su presencia. Y las circunstancias lo cambian todo. Distintos institutos, distintos círculos, distintas posturas. Y lo cómodo es seguir con la rutina. Evitar gritar, intentar cambiar. Adaptar la rutina a la emoción. Y sentarse a ver como algo que creías indestructible se convierte en recuerdos. Recuerdos de tardes perdidas. Confidencias compartidas. Aspiraciones rotas. Pero lo cómodo es sentarse. No levantar la voz contra una lógica que te da besos envenenados.

Aún recuerdo esas miradas que me ardían, esos silencios incómodos. Esa imaginación que volaba, te llevaba a la luna. Tan lejos como yo estaba de interponer los sentimientos a la lógica. Ver que todo cuadra en tu mente, pero saber que el mundo tiene sus propios planes, y solo los seres emocionales son los que vencen. Los miras, desde la distancia. Una fría y lógica distancia. Y sabes que todo va bien. Pero que todo va mal.

Y son solo dos ejemplos de lo que ocurre cuando nuestra querida lógica toma el control. Cuando nos acostumbramos a su silenciosa presencia. Nos da miedo que nos lata el corazón, nos da miedo que nos tiemblen las manos, nos da miedo el cambio.

Somos capaces de olvidar, de abandonar, de distanciarnos, por comodidad. Porque es más fácil tapar un agujero que trepar una montaña. Es más fácil hacer que todo siga igual a cambiarlo todo por un sentimiento, una emoción.

Me ha quedado un royo filosófico bien tocho. Se me ha ido un poco la mano, no pretendía ahondar tanto en el tema, ni mucho menos en lo referido a mi. Pero deseo, y espero, que sirva de ayuda, tanto para mi, como para cualquier posible lector.

Y poco más. Quien me diría que volver a hablar con una amiga que hacía tiempo que no veía acabaría en esto, comentario de Pijus Erectus mediante(solo pretendía satisfacer su comentario con una entrada trascendental más). Gracias a ambos, puede que sea el empujón que necesitaba, no solo para continuar el blog. Espero que le agrade esta entrada. Creo que es la más larga que he hecho. Ojalá que no sea la última. Intuyo que no sigue una linea argumental lógica, pero hago todo lo que puedo con el material del que dispongo.

Tenía un borrador de esta entrada, aunque no se parece en nada, así que no sé ni que he puesto en la mitad del texto, solo he corregido alguna palabra que no me cuadraba. Voy a colgarla antes de que me lo lea y se me quiten las ganas de colgarlo.

Ahora veo que estos tres últimos párrafos(cuatro, si contamos este), no pegan nada con el texto principal, pero tenía que dar alguna explicación a una pausa de 6 meses, si me queda algún lector, lo siento. Y gracias por estar ahí.


Aún recuerdo el bajón que me dio al verle la cara a Gonzalo Serrano, el comentarista de la fórmula uno en épocas de telecinco. Siempre había oído su voz, y de hecho, me había imaginado su ser a partir de su voz. Pero cuando le vi… A ver, no me importa que sea un gordaco, con una papada tal que parece una barra chope, sino que no se parecía nada a lo que me imaginaba.

Igual pasa con todos los dobladores… Supongo que todos habremos visto a Ramón Langa, doblador de Bruce Willis, y ese si que pega. Pero ves a otros y… Es como si te dicen quien es The Stig. Lo he leído esta mañana, y resulta que es un expiloto de formula 3 y NASCAR, no me dice nada, pero coño, The Stig es The Stig. Es como Thor, que no tiene otra personalidad.

Imaginaos que pasa lo mismo en la blogosfera…¿Podría ser Hugo un perroflauta?¿Y Pijus una jovencita?

Solo os digo una cosa: No quiero saberlo. En nuestra cabeza siempre es todo mejor.


Ah, se me viene a la cabeza una frase de un más que mítico político, Winston Churchill. “Me encanta aprender, pero odio que me enseñen”, igualito que yo…Bueno, a él le conoce la gente, a mi no. Pero es que desde pequeño siempre he odiado ser enseñado. Siempre me llegaba el profesor a explicarme algo y ya lo tenía hecho, las frases que los profesores dejan a medias, las terminaba yo, etc. Si, bastante repelente, con el paso de los años empecé a callarme lo de terminar las frases, me hubiera ganado unos cuantos enemigos de ser el listín de la clase… Y es que soy como una esponja. Cualquier tema en el que ponga un poco de interés, lo exploro hasta el límite, y estando en la época de internet, no tengo muchas trabas. Pero si lo que tengo que aprender depende de alguien, ya la hemos liado. Será el sistema actual de educación, de ir al ritmo de los peores.

Me acuerdo una vez que mi abuelo me intentaba enseñar a jugar al Mús (¿o Mus?). Las reglas básicas ya me las sabía (y las sigo sabiendo, ahora que se acerca la universidad más). Y se puso de mala ostia porque me negaba a jugar enseñándole las cartas, que me dijera que hacer. Creo que ese día me di cuenta lo insoportable que puedo llegar a ser. Pero no lo hago aposta, en años sucesivos, cuando me intentaban enseñar algo, siempre me he reprimido, evitando sacar mi lado oscuro.

Pero si hay algo con lo que no puedo, son con los consejos. Y más si vienen de alguien que no está cualificado para ello. Odio los consejos, las sugerencias, etc. A menos que sea algo que te pidan expresamente. Yo suelo ser un buen aconsejador (a veces me aprovecho de eso), pero me reprimo hasta que no me dicen “¿tu que opinas?¿que me aconsejas?” o cualquier frase similar.

Así que yo os aconsejo que si queréis dar un consejo, lo hagáis con alguien que lo quiere.


Por suerte y por desgracia, he tenido el placer de presenciar como actúa este gremio ante el olvido de unas llaves dentro del local al que se quiere acceder. No, esta vez no la he liado yo, sino un familiar.

El caso es que tenía que ir a Madrid a arreglar ciertos asuntillos, por lo que antes de resolverlos, me pasé por el local, a hacer una visita. Cual fue mi sorpresa al ver a mi familiar, junto al que trabaja en la tienda, esperando fuera. ¿Qué sucederá, me pregunté inquieto? Tras soltar las más que permitidas carcajadas, tuvimos el honor de presenciar algo muy cercano a los bailes que hacen los pájaros para cortejar a sus féminas. En este caso, el pájaro era un cerrajero sudoroso, y la fémina, una puerta de armas tomar.

Dudo que os podáis imaginar la cara que pusimos los 3 al ver al “Técnico”, llegar sin herramientas. Sin duda fue uno de los momentos álgidos de mi vida. Ver como un tío que suda como 10 abre una puerta dando pataditas en la zona inferior mientras hace de 007 (no el rumano, sino alguno con un poco más de clase) con un rectángulo recortado de una radiografía. Espeluznante. Así como cobrar 100 euros por algo que, a partir de ahora, habría hecho yo por la mitad, y sin tanto sudor.

Luego, para más inri con las llaves, nos trajeron el coche que habíamos enviado al taller. Al que nos lo trajo, se le olvido darnos las llaves. Un día redondo, redondo.

No te acostarás sin saber algo que no sabías antes…


Jodido Calor

20jul10

Estoy hasta los testículos (sudados) del calor veraniego.

Me levanto todos los días envuelto en un asqueroso sudor. Con las chanclas, me empiezan a oler los pies, y como no me duermo hasta que amaina el calor, me levanto a las mil y monas.

Veamos, el lunes (ayer), me desperté a las 14:01, así que imaginad mi cara al ver la hora en el reloj. Ok, me levanto y ya huelo la comida. Me arreglo un poco (uno, que es un vanidoso) y me subo a recoger arriba. Tras recoger, como. Y tras comer, descanso un rato. Pero quería ir a la autoescuela, así que las cosas que tenía que hacer, las tenía que hacer antes de las 8:00. A las 18:00 me pongo a recoger hojas (os envidio a los que vivís en un piso, en serio). Pero no solo hojas, también los troncos de algunos “camotes”, que vienen a ser una mierda de árboles que se acercan más a una plaga que a otra cosa. No son muy grandes, pero quienquiera que los hubiera cortado había tenido la feliz idea de juntar hojas y árboles. Y si, las hojas caben en un cubo, pero los troncos no. Ponte a separar los unos de los otros. Me encargo de las hojas, nada difícil, pero entonces…Los árboles. Se me ocurre la feliz idea de atarlos y transportarlos todos a la vez. Con el palo del rastrillo, me las apaño para pasar el cordel por debajo del montón. No se muy bien como, pero funcionó a la perfección. Luego aguanta una clase teórica de autoescuela solo porque querías saber cuando tenía que entregar el psicotécnico.

Al día siguiente (Hoy). Me pongo el despertador a las 9:15 y no me despierto, porque estoy soñando que la música del ordenador no se para, hasta y media. Me levanto y desayuno, tenía peluquería. Tras la peluquería compruebo el móvil, admitido en ingeniería informática en la Complutense. Con la tontería de la matrícula, se me pasa la hora de ir a sacarme el psicotécnico. Voy por la tarde. 5 de la tarde…Un calor!

He salido de mi casa a las 5, he llegado a las 8. El único sitio con aire acondicionado decente, el autobús. De esas 3 horas, me he pasado 1 hora andando, 1 hora y 15 minutos esperando autobuses y 45 minutos para el psicotécnico.

Y aquí estoy, relatando mis dos últimos días y pensando alguna ingeniosa entrada con la que demostrar que no he abandonado el blog.


Hoy quiero hablaros de TinyGrab, un pequeño programa disponible tanto para Mac como para Windows. El programa es muy simple, muy rápido y muy efectivo.

Su funcionamiento lo podría aprender hasta un monete, cada vez que haces una captura de pantalla, lo sube a un servidor y te copia el link en el portapapeles. De esa misma manera, si arrastras una imagen a su icono en la barra de estado (o como se llame), también la cargará.

Todas tus subidas quedarán guardadas y podrás volver a coger esos links.

TinyGrab es gratis, pero tiene un límite de 10 capturas al día, de sobra para la mayoría de la gente. Además, hay una versión superior, por 10 libras esterlinas, con subidas infinitas.

TinyGrab


Aventuras gráficas. Lucasarts. Son dos conceptos que van de la mano. Si recordamos la época dorada de las aventuras gráficas, aparte de que un servidor aún no había nacido, nombres como Indiana Jones, Bloom, Day of the Tentacle y otros tantos deberían acudir a la memoria. Pero hay una saga que las supera a todas. No tanto por calidad, sino por algo casi intangible.

Recuerdo mi primera incursión en el mundo de Monkey Island (M.I. a partir de ahora), con su tercera parte, ya sin el altísimo nivel de las dos primeras ediciones. Aún era muy pequeño para resolver cosas como aquella cómica aventura. No sé por qué, pero le cogí cariño a la maldición de M.I.

La siguiente vez, sería ya con la edición especial de la primera parte. Hará un verano o dos. Era el retorno de un mito, y yo no me lo quise perder, fue un juego redondo en todos los sentidos.

Volvamos a M.I. 2, La venganza de LeChuck.

Tu eres Guybrush Threepwood, pirata que ya derrotó a LeChuck en la primera parte. Apareces en la isla Scubb, buscando el Big Whoop, el tesoro de turno. Ahí comienza tu aventura, en la que tendrás que hacer lo que se hace en una aventura gráfica: buscar objetos útiles, juntarlos, darle al coco y hablar con la gente.

Pero ahí es donde M.I. sobresale. Los diálogos son tronchantes y hay referencias externas continuamente. Y es que encontrarse con un libro que diga “La X nunca marca el lugar por I.Jones” o ver a Guybrush hacer malabares con un libro al igual que con el ídolo en El arca perdida, no tienen precio. Los pelos como escarpias. Hay un par más de Star Wars hacia el final del juego pero que no voy a rebelar debido a su peso en el argumento.

Hay que admitir que han hecho un buen trabajo con la nueva versión. El aspecto de dibujos animados es el que debe tener esta saga y dudo que se pudiera hacer mejor. Los controles son simples a más no poder, y es fácil hacerse con ellos. Combinar objetos, dárselos a alguien o coger algo no son más que dos “clicks”. El juego son unas 6-8 horas, según lo bien que se te den estos juegos y las pistas que uses. El apartado musical brilla por si mismo, y el más que alabado en su época iMuse. Para los que no lo sepáis, iMuse fue algo inventado por los tipos de Lucasarts con el que según cambiabas de escenario, la canción cambiaba de instrumentos, de tono, etc. Ahora no parece tanto, pero por 1992 debió ser bastante impresionante.

Aparte de la aventura remasterizada, tendremos acceso con solo desplazar dos dedos hacia abajo a la versión original, con sus píxeles como puños. Es increíble con la suavidad con la que hace las transiciones. Además, según avancemos, se desbloquearan artes conceptuales (sorprende ver que los escenarios se han calcado a los bocetos del `91), Y por si nos quedamos atascados (y os aseguro que si no habéis jugado al original las vais a necesitar) con poner tres dedos en la pantalla, saldrá una pista, aunque no siempre funciona bien. Aún así, a mi me ha faltado la batalla de insultos que había en la primera parte

Yo diría que es casi una compra obligada si sientes un mínimo de interés en los juegos en tu iPod touch/iPhone/iPad. Y un sacrilegio no comprarlo si disfrutaste del original en tus tiempos mozos. De un nivel que ningún juego de la AppStore puede siquiera imaginar. Además, lo puedes comprar en Steam, en PSNetwork y en XboxLive.

La versión de iPad está a la venta por 7,99 euros. Aunque antes de comprarla, siempre podréis probar la versión Lite, ambas versiones con subtítulos en español y voces en inglés.

iTunes | Monkey Island 2, la venganza de LeChuck

iTunes | Monkey Island 2, la venganza de LeChuck: Versión Lite


Seguro que si no sois de pueblo, como un servidor, no sabréis que las ferias medievales, las típicas de las series americanas, existen en nuestro país.

Tal vez no sean tan bonitas y realistas como las de nuestros vecinos yankees, pero están ahí.

Yo diría que se asemejan más a un mercadillo “medieval”. Pongo medieval entre comillas porque lo más medieval que he visto ha sido la decoración.

Al pasar estos días por donde está el mercadillo, se me han venido a la cabeza las cosas que se pueden leer en los libros de fantasía medieval: odres de agua y vino aguado, hogazas de pan duro, cecina, queso duro, etc.

Cual ha sido mi sorpresa al adentrarme en su pequeño recorrido y me he dado cuenta de la realidad que se ocultaba tras una fachada de telas procedentes del medievo.

Aquello era un simple mercadillo perroflauta. Estaban los típicos haciendo malabares, los pantalones de hippie…Hasta había un perrete que olía a mojado. En realidad vendían lo que se supone que se vende en un mercadillo cualquiera, pulseritas, tejas decoradas, fiambre, miles de hierbas aromáticas y poco más.

Lo que más me ha sorprendido es que siendo mi pueblo más cercano a uno fantasma, por su poca actividad, el bullicio y los curiosos han dado, por unos días, actividad. Los bares estaban casi a pleno rendimiento, los jóvenes se divertían y yo lo observaba de paso. Si mi pueblo fuera así siempre, no huiría a Madrid tan a menudo.

Ojalá se queden para siempre los perroflautas.


Siento tener que escribir una entrada sobre este deporte. La verdad es que aunque nunca he sido muy futbolero, los acontecimientos acaecidos este año para con mi equipo, me han hecho volver la mirada hacia el deporte rey.

Si, he de admitir que soy del Atlético de Madrid, y para mi, ganar la Europa League es algo remarcable, hasta me compré la camiseta de esta temporada (la de Thomas Ujfalusi, para ser más concretos).

El caso es que ahora estoy siguiendo más o menos el mundial de fútbol y me he dado cuenta de una cosa incomprensible. Nosotros vemos las repeticiones, pero los árbitros tienen que cerrar los ojos a una verdad incontestable.

En los dos partidos del domingo 27, se cometieron dos errores de los que marcan un partido. Y ambos errores de los árbitros.

Uno, el gol fantasma de Inglaterra. Y dos, gol en fuera de juego de Argentina. No digo que los partidos los hubieran ganado Mexico o Inglaterra si esos goles hubieran sido rectificados, pero en la fase final de un mundial, eso puede llegar a ser determinante.

Y es que es algo que se podría resolver de una manera muy simple. Usando un televisor y viendo la repetición. Lo más gracioso de todo es que en el caso de Argentina, se vio en el videomarcador (árbitro incluido) que el gol era en fuera de juego. Y aun viéndolo claramente, el árbitro no cambió su parecer.

Y hace un rato, leo, que la FIFA va a prohibir que se pongan las jugadas polémicas en el videomarcador.

Lo más vergonzoso es que en deportes como el Rugby, si que hay un par de televisores para que los árbitros consulten. Y en el Tenis, el famoso ojo de halcón.

Está claro que o la FIFA/IFAB o la presiden personas muy cortas de mente o que les interesa que las cosas sigan dependiendo de unos árbitros a los que siempre podrán dar directrices a seguir. Sería penoso que este mundial sea recordado como el de las cagadas arbitrales. En camino vamos.




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